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Caso de Estudio 6.1: Confundido por la gramática árabe

Tom Trewinnard es el gerente de investigación y comunicaciones en Meedan, una organización tecnológica sin fines de lucro que trabaja en el proyecto Checkdesk, para desarrollar herramientas colaborativas de verificación en línea. Su cuenta de Twitter es [@Tom_El_Rumi](https://twitter.com/Tom_El_Rumi).

M. SH. es un cofundador del grupo de noticias Shabab Souria (Juventud Siria), el cual formó con amigos después de analizar la dinámica entre los medios ciudadanos y los reportajes más populares durante las protestas en Túnez, Egipto y Libia a principios del 2011.

Shabab Souria (Juventud Siria) es una red de Sirios dentro y fuera de Siria, quienes colaboran usando herramientas en línea y publicando actualizaciones dentro de todo el territorio Sirio. Trabajando como un grupo cerrado de Facebook, sus miembros trabajan en conjunto para verificar la información de los cientos de reportes que emergen diariamente por parte de fuentes oficiales y redes sociales. Luego publican el contenido verificado en Árabe e Inglés utilizando Checkdesk.

Checkdesk es una plataforma abierta para la publicación de noticias con a capacidad de verificar contenidos. Checkdesk fue inaugurado por Meedan en Julio de 2013, con seis líderes de noticias del Medio Oriente, los cuales han conducido una serie de talleres dentro de sus comunidades para entrenar ciudadanos en alfabetización mediática, conciencia sobre la fuente de los contenidos y técnicas de verificación.

Un buen ejemplo de cómo Shabab Souria trabaja para desmentir y verificar reportes ocurrió el 5 de Diciémbre de 2013. Una persona bajo el nombre de Sham al-Orouba publicó un vídeo de YouTube en el grupo de Facebook Shabab Souria. En el vídeo, un hombre barbudo era identificado como un miembro del grupo Seyoof al Islam yihadista, reclamaba que el grupo había realizado ataques en contra de la comunidad Cristiana de Saydna y el monasterio Deir Cherubim.

Su narrativa sobre los ataques se intercalaba con segmentos de vídeo difusos, aparentemente mostrando imágenes de un edificio en una colina con una estatua de Jesús Cristo. Al publicar el vídeo en el grupo Shabab Souria, hizo una simple pregunta: “¿Confirmado o negado?”.

Un miembro del grupo, Mohammad Fakhr Eddin, (todos los miembros del grupo utilizan seudónimos para protegerse), respondió rápidamente, notando que algunas inexactitudes gramáticas del Árabe del presentador eran atípicas de un yihadista. Basado en sus experiencias revisando cientos de vídeos y otros contenidos de yihadistas, el grupo conoce que los yihadistas suelen usar un lenguaje fluido.

Otro usuario, Abu Nabil, estuvo de acuerdo en que el Árabe de poca calidad del presentador le traicionaba, señalando que él no es quien dice ser. Nabil añadió que el Islam prohíbe ataques a iglesias, y otro usuario estuvo de acuerdo en que los grupos yihadistas no suelen atacar iglesias en Siria a menos de que haya una razón militar fuerte para hacerlo.

Shamya Sy y Mohammad Fakhr Eddin añadieron otra pieza de información importante sobre la fuente: dijeron que la persona que subió el vídeo a YouTube — Nizar Nayouf — es notablemente desconfiable. Su evidencia fue que Nayouf en el pasado ha sido responsable de publicar propaganda pro-Assad, buscando difamar a los grupos anti-Assad.

“Esto no pudo ser confirmado por ninguna otra fuente,” escribió Abu Karam al-Faraty en una publicación en el grupo.

Nadie pudo ubicar otros reportajes, imágenes o vídeos de Seyoof al Islam, u otros grupos yihadistas, atacando a Deir Cherubim o a la comunidad cristiana en Saydna.

Con el tiempo, los miembros de un grupo como Shabab Souria, desarrollan sus propias áreas de experticie, así como reputación en base a su trabajo. Sy y al-Faraty eran conocidos detectives: A través de su record de diligencia revisando medios, se establecieron a sí mismos como expertos creíbles en materia de verificación. El hecho de que ellos fueron quienes identificaron a la fuente del vídeo como poco confiable le añade más peso a la información.

Al final, tomó menos de tres horas para que el grupo determinara que el vídeo era falso. Sumando las experticias de varios miembros, fueron capaces de revisar si existían otros vídeos o reportajes sobre lo sucedido, además examinaron y cuestionaron la credibilidad de la fuente, y analizaron el contenido del vídeo para identificar aspectos dudosos sobre su autenticidad.

Siete usuarios distintos colaboraron para desmentir el vídeo. Si esto no hubiese sucedido, el reportaje falso pudo haber contribuido a continuar la propaganda de guerra que influenciaría no sólo a los civiles dentro de Siria, sino a muchos políticos en el extranjero.

Como escribió un usuario en la conversación: “El problema es que sabemos que esto fue falso, pero los medios Occidentales lo hubiesen tomado como real”.

Todo esto tomó lugar en un momento en el que la intervención militar internacional parecía una posibilidad real. Por consiguiente era esencial desmentir el vídeo — y además hacer pública la falsedad del mismo, mediante las redes sociales que se han vuelto cruciales en el flujo de información dentro del conflicto Sirio.



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